ICSI

ICSI2017-02-07T15:02:19+00:00

Qué es el ICSI

La fecundación convencional había sido la técnica utilizada para la fecundación in vitro (FIV) hasta la aparición del ICSI (Intra Cytoplasmic Sperm Injection en sus siglas en inglés): una microinyección espermática intracitoplasmática que tiene muchas más probabilidades de éxito. Se trata de introducir un espermatozoide dentro de cada óvulo mediante microinyección. La selección de los espermatozoides se realiza a una ampliación de 400 aumentos.

¿Cómo se realiza y qué diferencias tiene respecto a la fecundación convencional?

Para realizar la ICSI se precisa sólo un espermatozoide por óvulo, mientras que en una fecundación in vitro clásica sin ICSI son necesarios entre 50.000 y 100.000. Una vez fecundado, el óvulo se convierte en un preembrión y se transfiere dentro del útero para que continúe su desarrollo.
Los pasos previos y posteriores a la inseminación son exactamente igual que en una fecundación in vitro clásica sin ICSI, sólo cambia la técnica de inseminación.

¿Está siempre aconsejado el ICSI?

El ICSI es la técnica de fecundación in vitro de elección para la mayoría de los casos, sobre todo si existen antecedentes de fallo de fecundación o muy mala calidad espermática. Se trate de azoospermia (ausencia de espermatozoides), oligozoospermia (baja concentración de espermatozoides), astenozoospermia (baja movilidad) o la teratozoospermia (pocos espermatozoides con la morfología adecuada), el ICSI supone un gran avance en el tratamiento de la esterilidad de origen masculino.

También existe el IMSI, ¿qué es?

El IMSI consiste en la inyección intracitoplasmática de espermatozoides morfológicamente seleccionados. Se diferencia del ICSI en que la selección de los espermatozoides se realiza a 8000 aumentos lo que permite elegir los mejores espermatozoides. Con esta magnificación de los espermatozoides se observan estructuras que en los microscopios convencionales no es posible, lo que permite descartar aquellos con anomalías morfológicas mejorando significativamente el pronóstico reproductivo.

Para realizarla, es necesario un microscopio con una gran calidad de imagen asociado a un complejo software informático que permite el manejo del microscopio desde el propio ordenador.